CUETZALAN DEL PROGRESO ES UN PUEBLITO TOTONACA ENCLAVADO EN LA SIERRA NORTE DE PUEBLA IMPREGNADO DE AROMA A VAINILLA Y CAFÉ, EN DONDE LAS NUBES SE CONVIERTEN EN BOSQUES DE NIEBLA Y EL SONIDO DEL
CUETZALAN DEL PROGRESO ES UN PUEBLITO TOTONACA ENCLAVADO EN LA SIERRA NORTE DE PUEBLA IMPREGNADO DE AROMA A VAINILLA Y CAFÉ, EN DONDE LAS NUBES SE CONVIERTEN EN BOSQUES DE NIEBLA Y EL SONIDO DEL NÁHUATL ALEGRA LOS MERCADOS.
Amor a primera vista: Cuetzalan del Progreso
Aunque Cuetzalan del Progreso tiene una historia de más de cinco siglos, no fue sino hasta hace diez años cuando comenzó a llamar la atención de viajeros y aventureros.
No es difícil darse cuenta por qué: es casi inevitable no enamorarse de la cultura, los paisajes y la hospitalidad de los habitantes de Cuetzalan, quienes en su mayoría son indígenas nahuas y totonacas.
Pero vayamos por partes. Cuetzalan te captura antes de llegar, cuando una carretera angosta y serpenteante marca los últimos kilómetros para entrar al pueblo.
Súbitamente, el paisaje se torna tan verde como una esmeralda y las corrientes provenientes del Golfo de México, transformadas en nubes, acarician las montañas; entonces, la neblina se vuelve densa y realmente uno cree haber llegado al cielo hasta que aparece un letrero: «Bienvenidos a Cuetzalan del Progreso»
La primera impresión
Al llegar a Cuetzalan, la mirada se abre a un pueblito de caminos empedrados, casas con tejados arcillosos y fachadas tan blancas y relucientes como la vestimenta tradicional que mucha gente utiliza en Cuetzalan.
Apenas llega un coche con placas foráneas, una desbandada de niños y adolescentes corren tras el auto para ofrecer sus servicios como guías locales.
Si no quieres batallar para dar con los lugares de interés turístico, la ayuda de estos pequeños guías te ahorrará bastante tiempo, ya que además de conocer la zona a la perfección, saben muchas historias interesantes sobre Cuetzalan y sus tradiciones que sería una pena perderse.
Cascada Las Brisas y el Mirador del Diablo
Si llegas temprano a Cuetzalan, lo mejor es aprovechar la luz del día para conocer sus alrededores, donde existen lugares como la cascada Las Brisas.
Este sitio es bastante especial, no sólo por su espectacular caída de agua, sino porque es un museo viviente donde orquídeas y enormes helechos prehistóricos, nos regalan un auténtico paisaje de la era mesozoica que, según los biólogos, solo existe en el 5% de la superficie terrestre.
No olvides pedirle a tu guía que te lleve al Mirador del Diablo, el punto más alto de la cascada, desde donde tendrás una grandiosa vista de todo el entorno natural de la cascada.
Entre las curiosidades del parque, están los recuerdos que venden los artesanos apostados en la entrada. Además de vender bordados, pulseras y hasta vainilla, algunos ofertan «piedras de rayo», como se le llama a los pedazos de meteorito que, según cuentan, caen seguido en esta zona.
Explorando las grutas de Cuetzalan
Pocos saben que en las inmediaciones de Cuetzalan se encuentra el sistema de cavernas y grutas más extenso de México; así que para quienes disfrutan explorar de estos mundos subterráneos, hay que dirigirse hacia las Grutas Aventura.
Lo fascinante de estas grutas es que, al ser poco conocidas, se tiene la sensación de ser uno de sus primeros exploradores.
Por obvias razones, el recorrido es guiado y complementado por explicaciones geológicas acerca de las formaciones minerales que, con el paso del tiempo, han adquirido un curioso parecido a figuras de animales y personas.
Los bosques de niebla
Otro atractivo imperdible de los alrededores de Cuetzalan son los paisajes de sus bosques de niebla. Se trata de un ecosistema que existe en pocas partes del mundo. Gracias a sus características únicas, los bosques de niebla son responsables de la abundancia de frutos exóticos como la maracuyá, la guanábana, el zapote y muchos más que crecen de manera silvestre en la región; sin dejar de mencionar que favorecen el crecimiento de cafetales por doquier.
Comida típica de Cuetzalan
Para reponer energías de vuelta en el centro de Cuetzalan, nada mejor que el agasajo de su gastronomía local. Los platillos típicos son las acamayas o langostinos de río al mojo de ajo, los tlayoyos (parecidos al tlacoyo) rellenos de frijol y hoja de aguacate, el mole, el pipian, la sopa de setas o los delicioso frijoles con xocoyol, una hierba que se cose con cal o ceniza y después se agrega a los frijoles para darles mejor sabor.
Caminar para enamorarse de Cuetzalan del Progreso
No hay mejor manera de disfrutar Cuetzalan que caminándolo. Tanto el centro como sus calles aledañas don tan fotogénicos que no pararás de tomar fotos.
Si tienes suerte, puedes presenciar en el atrio de la Parroquia de San Francisco de Asís, en punto de las 4 de la tarde, la danza ritual de los voladores de Cuetzalan, primos hermanos de los voladores de Papantla.
Aunque muchos aseguran que fue aquí y no en Papantla donde nacio la danza. El crédito se lo atribuyen a que el nombre Cuetzalan, traducido del totonaca, significa lugar de quetzales.
Parroquia de San Francisco de Asís
Por dentro, el templo tiene una estructura basilical, mientras que su fachada es de estilo románico. Fue construida en 1522 por los franciscanos, y al recorrerla se aprecian muchos símbolos totonacas asociados con imágenes cristianas.
A un costado de la parroquia también se puede visitar el Palacio Municipal, inspirado en la arquitectura del templo romano de Letrán, mientras que frente a este mismo edificio se encuentra el icónico kiosco de Cuetzalan.
La peculiar Iglesia de los Jarritos
Si aún quedan piernas para seguir caminando, definitivamente hay que conocer la insólita iglesia de los jarritos, y decimos insólita porque realmente es única, pues sus torres están decoradas con decenas de jarritos de barro.
No sabemos de quien fue esta idea, pero sí tenemos certeza de que fue abierta en 1889 y su arquitectura está inspirada en la basílica de Lourdes, Francia. Otro detalle curioso es su atrio lleno de criptas y mausoleos; esto se debe a que antes de que se construyera la iglesia, el terreno ya era ocupado por el panteón municipal; por cierto, si te gusta la música de Caifanes, esta iglesia fue la locación de uno de sus videos.
Qué hacer de noche en Cuetzalan
Entrada la noche todavía hay varias opciones para disfrutar de Cuetzalan del Progreso. Una de ellas es la licorería El Calate, donde se pueden probar licores preparados con una gran variedad de frutos de la región.
También las cafeterías abren sus puertas para deleitar a los comensales con sus deliciosas extracciones de café y demostrar por qué Cuetzalan es sede de la Feria Nacional del Café.
Para los bohemios existen sitios como la peña Los Jarritos, perfecta para cenar escuchando música de trova y cerrar la noche.
Día de tianguis en Cuetzalan
Otro de los grandes atractivos de Cuetzalan es su tianguis dominical, en donde todavía se puede atestiguar el trueque, la antigua forma de comercio prehispánico.
Además es una excelente oportunidad para comprar vainilla natural, canela, maracuyá, café, plantas medicinales y hasta una orquídea. Incluso puedes aprovechar el tianguis para desayunar un buen mole de olla con tortillas echas a mano en sus puestos de comida.
El viaje por la Sierra Norte aún no termina. Nuestra siguiente parada es la enigmática Casa de la Noche, y de eso te contaremos en la siguiente reseña.
Tips de viaje
• Tómate al menos dos días para visitar los atractivos de Cuetzalan
• Procura llegar los más temprano posible y siempre maneja de día, pues la carretera para llegar tiene bastantes curvas y neblina.
• Lleva ropa cómoda y calzado anti derrapante.
• El clima en Cuetzalan es húmedo la mayor parte del año, con lluvias abundantes en verano.
• La temperatura media anual es de 18 a 24ºc
• Hospedaje recomendado: Hotel La Casa de Piedra
• Los únicos cajeros automáticos se encuentran en el Palacio Municipal
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Muchas gracias por la reseña. Ahora estoy más convencido de ir a Cuetzalan!